viernes, 17 de septiembre de 2010

Elepé, ¿en vinilo o cedé?

Es una cuestión que un día me planteé, y oteé la red en busca de respuestas. No se trata de una guerra de materiales, sino una pelea que desde hace 30 años, aproximadamente, surge entre los fanáticos del disco de vinilo y los tecnófilos amantes del compact disc. Aunque suene raro, los defensores del vinilo crecen a diario.

Tras tres décadas de ventas de cedés, muchos fanáticos de la música comienzan a añorar el vinilo y han decidido volver a comprarlos. Aunque hay varios coleccionistas, también se han adherido a la campaña músicos, productores de discográficas independientes y DJs... Como sabéis, el Hip Hop suele salir en vinilo.

Unos argumentan que el mejor formato es el vinilo porque suena más cálido, otros que el cedé porque tiene un sonido más puro, más limpio... Hay argumentaciones diferentes a propósito del tema, y aquí pongo un compendio de ellas, recogidas de la red y ya ni me acuerdo de dónde...
Espero que lo disfrutéis.

  • En Audionirvana, Ernest Ruiz afirma que el cedé se escucha peor que el vinilo por culpa de un error de lectura llamado «jitter»:
« (...) está comprobado que el LP suena mejor que el CD. El problema básico (aunque no el único) de los CD's es un error de tiempo en la lectura de los datos denominado jitter (...).

En un CD la música está codificada como una secuencia de 1 y 0. Un pasaje de una sinfonía puede ser algo así: 110001110011100. Pero resulta que el CD no lo lee todo seguido sino que lo lee de un modo similar a este: 110...001...11001...1100 (los puntos suspensivos son pausas). Esa pausa, ese error de tiempo es el jitter.

La reproducción por lo tanto no es idéntica a la original. Si a esto añadimos el hecho de que la tasa de bits y la frecuencia de muestreo sólo llegan a 16 bits y 44,1 KHz, nos percatamos que en realidad tenemos un soporte que no es tan bueno como a primera vista parece. El único soporte que es una copia exacta de un original y es reproducido sin error es el LP (dejando de lado ruiditos, clics y demás que no son errores inherentes al soporte en sí, sino factores externos).»

  • Jesús Llorente apela a la subjetividad para defender la superioridad sonora del vinilo. Es la «teoría Neil Young»:
« (...) En un Time Out de agosto, (...) se incluía la llamada teoría Neil Young. El ilustre autor norteamericano piensa que, como el CD tiene un formato digital -no es música como tal, sino sonido dispuesto en forma de códigos binarios-, podemos advertir absolutamente todos los detalles de una canción la primera vez que la escuchamos. Y, como nada se esconde a la sensibilidad del oído, el cerebro no se siente impulsado a poner el CD por segunda vez. «En realidad, no estás escuchando música -añadía-, sino códigos y dígitos, tonos y frecuencias que recrean el sonido de la música». (...) hay una forma de probar esto: ponemos un vinilo de 180 gramos, y un CD del mismo título. En una primera escucha, tenemos la impresión de que el CD suena mejor, tal es su brillantez y claridad; poco a poco, en segundas y terceras audiciones, las preferencias se igualan, pero, al final de la sesión, un vinilo produce una menor sensación de cansancio o saturación. El sonido orgánico de un acetato es más natural. (...) El sonido de un disco de vinilo es analógico desde la fuente hasta la salida; no experimenta cambios de onda decisivos en un buen equipo. La información sonora de un compact es, en cambio, digital. Al salir, se debe convertir nuevamente en analógica y, para ello, ha de reducir las curvas originarias de sonido a 0 y 1, con lo que se pierden matices. Quizás sea esa la razón por la que Sony/Philips lanzó la idea del reproductor de CD Super Audio, con el reclamo de que el sonido poseería "la misma calidez del vinilo"».

Si has llegado hasta aquí, es que el asunto te interesa, por lo que te recomiendo que sigas.

  • El artículo de Fernando Moraleda es un poco extenso y técnico, pero creo que merece la pena.
«El sonido digital del CD, es peor que el sonido analógico en ciertos aspectos de una importancia clave para conseguir en la escucha, lo que suele denominarse, naturalidad, calidez, ambiente, resolución en microdetalles, etc. Resumiendo, "musicalidad".

(...) no es el disco CD lo que esta "mal", sino el "idioma" (formato) en que se "escriben" los datos, por lo que bastaría mejorar el "idioma" para aumentar las prestaciones del CD. (...)
¿Por qué el sonido digital no es todo lo satisfactorio que se esperaba?. Estas deficiencias del audio digital se han venido llamando error de Muestreo, que tiene que ver con la respuesta en frecuencia y, por tanto, con los armónicos y el timbre de los sonidos, error de Cuantificación relacionado con la resolución y causante de distorsión. Además del "jitter" que se refiere a la sincronización de todo el "tinglado".

Empecemos por el error de cuantificación. En un sistema digital el valor de la distorsión es constante con el nivel de la señal, lo que significa que el porcentaje es inversamente proporcional al tamaño (amplitud) de la señal, mientras que en un sistema analógico el valor absoluto de la distorsión no es constante con la amplitud, de forma que el porcentaje es prácticamente constante con el tamaño de la señal. Este es el principal "talón de Aquiles" de cualquier sistema digital. Debido a esto es por lo que suele afirmarse que ningún sistema de audio digital sonará jamás mejor que su equivalente analógico. Por tanto, cuando la señal es muy pequeña, tendremos unos porcentajes de distorsión muy elevados, lo que provoca, a diferencia del analógico, que la señal en cuestión sea irreconocible. Para disminuir esta distorsión, hay que saber que un bit más de resolución, equivale a reducirla a la mitad. (...). Lo que nos lleva a considerar cual es la cuantificación mínima ideal (...) se han llegado a establecer unos valores más o menos aceptados en la industria, (...) que traducido al audio digital significa 20 bits de resolución como mínimo frente a los 16 del CD. Con estos 20 bits se (...) situaría a los sistemas digitales, globalmente por encima de cualquier medio analógico existente a nivel doméstico e igualaría, posiblemente, a los profesionales.

Pero el CD también tiene dificultades debidas a una escasa frecuencia de muestreo. La reconstrucción de la forma de una onda, en la codificación digital del CD, es algo parecido a querer definir gráficamente una circunferencia con solo tres puntos unidos por rectas, el resultado obvio es un triangulo no una circunferencia. Para aproximarse a dicha circunferencia hace falta una cantidad mínima de puntos que podría ser de 8 (octógono), para una reproducción minimamente aceptable. Esto equivale, en el CD, a aumentar la frecuencia de muestreo. (...) son necesarias un mínimo de 8 muestras por ciclo, es decir, 160.000 muestras por segundo. El cuádruple del CD.
Además de lo explicado hasta ahora, no hay que olvidar un problema que es común a todos los sistemas de transmisión digital, y que se llama "jitter", que es una desincronización del flujo de datos digitales.

La acción combinada de estos defectos (...) produce lo que se ha dado en llamar, "sonido digital", con los atributos de: frío, sin alma, metálico, agresivo, áspero, etcétera. Me atrevería a decir, aún a costa de ser subjetivo, que el error de cuantificación causa la desaparición de los detalles más sutiles de la música (los de más débil amplitud, y por tanto afectados por la distorsión), que proporcionan esa sensación de ambiente y alma en la interpretación.

Por otro lado el error de muestreo es el culpable de cierta uniformidad "metálica" de los timbres altos y posiblemente también de la falta de calidez de las frecuencias bajas. Y por último los aspectos relacionados con la aspereza y agresividad tienen, siempre según mi opinión personal, su origen en el jitter y la acción conjunta de los otros dos.

(...) Con todo esto, queda claro que un sistema capaz de superar estas deficiencias debería disponer de un margen dinámico de 120 dB o más y una banda pasante de 80.000 hertzios o más. Es esperanzador que los nuevos formatos en liza para sustituir al CD cumplen sobradamente estas especificaciones. Falta por ver cuál de los dos sistemas (SACD y DVD-A) consigue implantarse. Al respecto es interesante señalar una ligera ventaja del SACD en cuanto a la naturalidad de su sonido, referenciada por algunos expertos internacionales. Aunque se trata de diferencias mínimas, ya que por contra, el DVD-A compensa el tema de la distorsión con una mayor resolución de amplitud (de 24 bits, mientras que la del SACD equivale a 20 bits).»

  • No todo está perdido para el cedé, en Ciencia 15 afirman que el sonido del cedé es mejor que el del vinilo:
« (...) El vinilo no es capaz de grabar hasta 20 Khz el CD hasta 22 Khz. El vinilo no es capaz de separar los dos canales estéreo con la misma nitidez que lo hace el CD. En el CD son dos canales separados, en el vinilo, sólo hay una aguja lectora y vibra en vertical para un canal y en horizontal para otro; pero es una lectura mecánica. Es imposible que al leer -pongamos por caso una vibración vertical- no vibre un poco en el horizontal. Es una aguja mecánica: un diamante. Es decir, los canales se mezclan.

El vinilo se lee con una aguja de diamante. Al pasar por encima de la pista, no sólo vibra, también desgasta la pista. Lo primero que se carga son las altas frecuencias. Sólo con una lectura ya ha perdido las frecuencias más altas. El Cd lo lee un láser. La lectura no es destructiva, se puede leer cuantas veces se quiera.

En el vinilo el margen dinámico -los decibelios que hay entre en sonido cero y el más alto- es mucho menor que en el CD. Todo ello significa que el sonido del CD es mejor que el del vinilo.»

Y por último un hecho que parece más sencillo de comprobar:
  • Trippcore en bassboyz dice lo siguiente:

(...)El vinilo ha demostrado tener una calidad de sonido más durable en el tiempo, si se utiliza con precaución.

La razón es simple: el acetato reproduce el sonido desde la fuente a la salida (o sea, el tocadiscos) de manera analógica. El CD, en cambio, toma la salida analógica, la transforma en digital y luego nuevamente a analógica. Este traspaso –que se logra mediante la reducción de curvas en código binario- hace que vayan perdiéndose matices en el sonido.

El método más fácil para probarlo es el siguiente: compra un vinilo y ponlo en un tocadiscos en buen estado. Haz lo mismo con un CD en un equipo de música. Después de varias pasadas, verás que el sonido del CD ya no sale tan puro y cristalino como la primera vez. En tanto, el vinilo se escuchará exactamente igual.



En fin, pues después de leer todos estos artículos, resulta que sigo algo confuso... aunque eso sí, el toque que le da el vinilo a una cita, el pinchar un clásico del Jazz o algo de Soul en un tocadiscos o un plato, las batallas de Break a ritmo de vinilo de Funky, y ese sonido llamado "pollo frito"... para mí son suficientes argumentos como para decantarme por los vinilos.

¡Yo quiero seguir escuchando Hip Hop en vinilo!

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